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Itinerario: Roncesvalles a Logroņo a pie
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Itinerario: Roncesvalles a Logroņo a pieItinerario: Roncesvalles a Logroņo a pie

Hoy optamos por el primer tramo del Camino Francés, concretamente de Roncesvalles a Logroņo. Es un itinerario muy habitual entre los peregrinos, que disfrutan de sus espectaculares paisajes montaņosos de los Pirineos que se combinan en perfecta armonía con los extensos campos de viņedos tan característicos de la Rioja

Itinerario: Roncesvalles – Logroño

 

Si nunca te has planteado hacer el Camino de Santiago, este es un buen momento para que reflexiones, te invitamos a vivir una maravillosa aventura. Son muchos los motivos para realizarlo, cada kilómetro del Camino tiene su propia magia. Todas las etapas tienen su propia historia, secretos, curiosidades, rodeadas de espectaculares  paisajes o la propia personalidad del territorio, hacen que muchas de estas etapas queden grabadas en la retina del peregrino.

 

El Camino Francés, es, con diferencia, la ruta más famosa y transitada. Comprende desde Roncesvalles hasta la mismísima Catedral de Santiago. 

 

Hoy optamos por el primer tramo del Camino Francés, concretamente de Roncesvalles a Logroño. Es un itinerario muy habitual entre los peregrinos, que disfrutan de sus espectaculares paisajes montañosos de los Pirineos que se combinan en perfecta  armonía con los extensos campos de viñedos tan característicos de la Rioja.

 

Nuestro itinerario consta de 7 etapas, entre las cuales el peregrino recorre aproximadamente un total de  135 Kms.

 

Roncesvalles – Zubiri ( 22 Km)

El punto de partida es Roncesvalles. Milenaria villa del Pirineo navarro, elegido por los peregrinos para iniciar el Camino de Santiago en España. Paso natural del Pirineo donde tuvo lugar la Batalla de Roncesvalles (778), una de las más dolorosas derrotas del ejército franco de Carlomagno. Al entrar en el pueblo nos llama la atención su conjunto artístico monumental medieval como la Colegiata de Santa María La Real,  la tumba del Rey Sancho VII, el Fuerte y el antiguo hospital de peregrinos.

Es una etapa que transcurre entre las montañas de perfiles suaves de los Pirineos navarros, mezclados por verdes prados y húmedos bosques de hayas, robles, abetos y acebos del bosque de Sorginaritzaga, que en el idioma local significa “robledal de las brujas”. Es un recorrido propio de media montaña, con senderos, caminos de tierra y tramos pedregosos. En el siglo XVI, el bosque de Sorginaritzaga acogió la celebración de múltiples aquelarres (quema de personas acusadas de practicar la brujería impulsadas por el Tribunal de la Inquisición). A los pies del Camino se encuentra una réplica de la Cruz Blanca, plantada por la Iglesia para purificar la zona, que divide los términos municipales de Roncesvalles y Burguete, pasado éste y justo antes de que la N-120 abandone Espinal, se coge un cruce a mano izquierda bien señalizado. Aquí empieza la subida hasta el alto de Mezkiritz, el tramo más exigente de la ascensión, unos metros más adelante, llegamos  una lápida dedicada a Nuestra Señora de Roncesvalles en la que no suelen faltar flores, pasada la localidad de Lintzoáin, comenzamos el  ascenso hasta el alto del Erro no es continuo y la combinación de violentos repechos con tramos de descenso dificulta su conquista. La dureza se compensa con la belleza del paisaje. Para acabar, la bajada hasta Zubiri es uno de los trayectos más duros y peligrosos de todo el Camino Francés. Algunas rampas parecen acantilados y el firme no acompaña, ya que hay piedras de todos los tamaños y formas se combinan complicando aún más el descenso. Conviene prestar mucha atención. El descenso desde el alto hasta Zubiri son 4 kilómetros en los que es necesario ir con mucha precaución y sigilo

 

La siguiente etapa de nuestro itinerario es Zubiri – Pamplona (20 Km)

En esta etapa el recorrido transcurre de la mano del río Arga, acompañado desde la salida de Zubiri hasta las puertas de Pamplona. Tras el  itinerario anterior, cargado de exigencia, esta jornada es propicia para disfrutar de un pequeño respiro sin dejar de avanzar en dirección a nuestra meta “Santiago de Compostela”,  esta vez el Camino acaba en una gran ciudad: Pamplona, la capital mundial de la fiesta, donde podrán reponer fuerzas probando los tradicionales pinchos y los vinos navarros. Visitar el claustro de Santa María la Real, recorrer la Calle Estafeta (conocida por los San Fermines) supone una gran recompensa para el peregrino.

Tras cruzar el puente de la Rabia hasta el margen izquierdo del río Arga, el Camino vuelve a descender, a través de un estrecho sendero de firme muy irregular, tras un tramo sobre carretera llegamos a empresa Magna lleva más de medio siglo explotando el rico yacimiento de magnesita de la zona. a cobijo de infinidad de hayas, conduce hasta las minúsculas localidades de Illaratz (fuente) y Eskirotz, continuamos por pequeños tramos de asfalto, de tierra, empedrados, incluso de grava, pero todos a orillas del Arga, llevan hasta las puertas de Larrasoaña, al otro lado del río cruzamos el puente de Los Bandidos (según crónicas de la época, un foco de todo tipo de malhechores durante el siglo XIV) , a la salida de Larrasoaña realizamos una pequeña ascensión por una pista de gravilla hasta el caserío de Akerreta, desde aquí, el Camino hasta Zuriain se completa por un bosque de ribera dominado por robles y en el que se llega a besar el río. Fuera del abrigo de la vegetación, incómodo tramo por carretera (N-135) y vuelta al otro margen del río antes de la llegada a Irotz, su día,  contó con un hospital de peregrinos. Resiste en pie la pequeña iglesia de San Pedro. El siguiente núcleo en la ruta jacobea es Zabaldika, en este punto el peregrino se enfrenta a dos variantes que se volverán a fundir un par de kilómetros más adelante. Por el Camino de Santiago tradicional se entra en Arleta y, tras coronar una pequeña loma, descenso hasta la Trinidad de Arre, sin duda, uno de los puntos más espectaculares de la etapa. Llegamos a Burlada (2,8 kilómetros a Pamplona) y desde aquí accedemos a la capital navarra por el puente de la Magdalena, de origen románico.

 

Pamplona – Puente la Reina (19 Km)

La siguiente parada será Puente la Reina, pueblo de gran tradición jacobea, pero antes, el peregrino deberá subir al Alto del Perdón. A 770 metros de altitud y con algo más de la mitad de la etapa recorrida, es un magnífico mirador: detrás vemos Pamplona y los Pirineos, delante, la extensa llanura navarra, será buen momento para un descanso al tiempo que contemplamos la ya mítica escultura de homenaje a los peregrinos. Ya en Puente la Reina, el peregrino podrá deleitarse con la arquitectura de esta villa medieval, especialmente con el puente románico sobre el Ría Arga, uno de los ejemplos románicos más hermosos y señoriales de la ruta jacobea.

Salimos de Pamplona y llegamos a Cizur Menor (18,3 kilómetros a Puente la Reina), a la que se asciende por un carril peatonal pegado a la carretera,  Al salir de esta localidad, el peregrino comienza a ganar altura de forma paulatina por un desierto verde y amarillo hasta la entrada a Zariquiegui, desde la que arranca el ascenso al temido alto del Perdón a través de una pista de tierra y piedras. El alto del Perdón es uno de los puntos más famosos del Camino de Santiago, en cuya loma hay instalado un parque eólico,la subida, de solo 260 metros de desnivel, es muy progresiva, solo algo pronunciada en el tramo final, mientras que la bajada es contundente y pedregosa es, El viento será nuestro fiel compañero uno de los grandes símbolos del Camino de Santiago, es la escultura realizada por Vicente Galbete, que inmortalizó en chapa a un pelotón de peregrinos en su camino a Compostela. En una de las figuras que integran la obra se puede leer: "Donde se cruza el camino del viento con el de las estrellas". Desde la cumbre se disfruta de unas espectaculares vistas. La bajada hasta Uterga constituye otro de los puntos críticos en el Camino de Santiago. El firme es muy irregular, conviene extremar la precaución. desde allí hasta Muruzábal entre los campos de cereal, destaca el palacio de Muruzábal y la iglesia de San Esteban, a caballo entre el gótico y el barroco, recomendamos Desviarse a Eunate  y contemplar la iglesia de Santa María de Eunate. El acceso a Puente la Reina, se llega  por el margen izquierdo de la N-111,  donde se llega ante una estatua homenaje a los peregrinos y recuerdo de la unión de Caminos. «Y desde aquí todos los caminos a Santiago se hacen uno solo».

 

Puente la Reina- Estella (19 Km)

A 19 kilómetros nos espera Estella-Lizarra, otra ciudad monumental nacida al calor del Camino de Santiago. De origen románico, Estella atesora palacios, casas señoriales, iglesias, conventos, puentes y hermosos edificios,  es una etapa que no presenta mucha dificultad, los peregrinos tan solo deberán afrontar una dura pero corta subida, atravesando viñedos  y olivos que protagonizarán las siguientes jornadas,  cruzarán sin prisa pero sin pausa bellos enclaves de claro sabor jacobeo, así como revivir la historia sobre una antigua calzada romana y puentes medievales, a los que el Códice Calixtino inmortalizó  de oscuras leyendas, amenizarán esta caminata que nos ocupa.

Decimos adiós a Puente la Reina (685 kilómetros a Santiago), punto de inicio de esta etapa, El itinerario adelanta una pequeña área de descanso, y tras acercarse al río Arga por un terrero llano y sin complicaciones, llega entonces una dura subida, si cabe, el tramo más complicado de la jornada, por la que se llega al entorno de la A-12, en cuyo alto ya se divisa Mañeru, la primera parada de la etapa, localidad de tradición vinícola y afamadas tabernas después de sobrepasar un crucero del siglo XVI situado a su entrada, pasando el camposanto, y siguiendo la senda, el itinerario afronta un bello tramo de casi tres kilómetros que discurre entre parcelas de cereal, viñas y olivos y desde el que ya no se pierda de vista legamos a Cirauqui, próximo destino, enclavado en una colina, preciosa localidad , es uno de los pueblos con mayor encanto del trazado jacobeo en Navarra, con sus calles empinadas, los peregrinos atravesarán una puerta de la antigua muralla por la que se adentran en sus hermosas calles y plazas. El Camino de Santiago utiliza en algunos tramos de esta etapa una antigua calzada romana cuyos restos principales aún son visibles en este lugar, los caminantes se acercarán, entre filas de cipreses, hasta el puente de Dorrondoa y siguiendo el recorrido atraviesan el viaducto del canal de Alloz y poco después, la ruta jacobea ya orilla al río Salado. El trazado continúa y  conduce a los caminantes hasta Lorca (9,3 kilómetros a Estella), esta localidad, íntimamente ligada a la ruta jacobea, ya en el siglo XIII albergaba un hospital de peregrinos y su templo de San Salvador (siglo XII), el camino discurre por una zona de cultivos salpicada de cerros, llega a Villatuerta, antesala de Estella (a 4,6 kilómetros, el recorrido abandona el enclave por el Camino de Estella para continuar trazado por un sendero llano y en curva que se acerca hasta la ermita de San Miguel (siglo X), único resto de un antiguo monasterio medieval y una de las primeras iglesias prerrománicas del Pirineo occidental. La etapa entra en su recta final y ya enfila hacia Estella. A los peregrinos tan solo les restará cubrir una senda, cruzar el río Ega por un puente peatonal y seguir su curso hasta esa histórica localidad.

 

Estella – Los Arcos (20,6 Km)

Etapa exigente. el trazado, con continuas subidas y bajadas, requiere de esfuerzo y, sobre todo, paciencia. La jornada transcurre por ciudad, bosque, media montaña y casi desierto, recuerda recargar la cantimplora en la fuente del cruce con la carretera de Urbiola y dosifica el esfuerzo, los días de más calor la ausencia de sombras dificulta el descanso. La contrapartida es el paisaje espectacular e hitos de gran tradición jacobea como la famosa Fuente del Vino de Iratxe (junto al espectacular monasterio medieval del mismo nombre), el precioso pueblo de Villamayor (con una de las iglesias románicas más impresionantes del camino en tierras navarras) o la obligada visita a la casa de Pablito el de las varas, en Azqueta, donde podrás coger uno de los bordones de avellano que don Pablo hace para los peregrinos desde 1986.

La salida de Estella , hay que volver a la otra orilla del río Ega y emprender rumbo al sur por las calles San Nicolás y Camino de Logroño. Es una despedida larga, y pegada a una carretera nos desviamos a la derecha y entramos en el  término municipal de Ayegui, tras dejar atrás una fuente el peregrino se encuentra con las Bodegas Irache. Bajo una talla de Santiago nacen dos grifos. De uno de ellos mana agua y del otro, vino. unos metros más adelante se encuentra el conjunto monástico de Irache, se tiene constancia de su existencia desde el año 958. En la primera mitad del siglo XI se construyó un hospital de peregrinos, probablemente el más antiguo de Navarra. Desde 1887 es monumento nacional, a la salida de Irache, el Camino, de tierra y grava, sigue picando hacia arriba hasta llegar a un cruce en el que se informa de dos rutas distintas para llegar a Los Arcos. La original discurre por Azqueta La otra, por Luquin, la inmensa mayoría lo hace por Azqueta, por un sendero rompepiernas rodeado de carrascas, solo interrumpido por una carretera secundaria y poco transitada, a la salida de Azqueta, el Camino desciende para luego girar y comenzar la ascensión de un kilómetro y medio hasta Villamayor de Monjardín sobre un sendero estrecho y mal conservado, rodeado de viñedos, antes de coronar, a mano derecha, se encuentra la fuente de los Moros, pocos metros antes de la llegada a Villamayor de Monjardín. La fuente de los Moros es un aljibe (depósito subterráneo de agua) fechado a principios del XIII construido con idea de saciar la sed de los peregrinos. Está muy bien conservada. Conviene tener en cuenta que desde Villamayor de Monjardín (10,3 kilómetros a Los Arcos) no es posible hacerse con víveres. El descenso hasta Los Arcos Como no podía ser de otra forma, la salida de Villamayor de Monjardín es un descenso a través de una empinada pista, aledaña a un campo de viñedos, una vez abajo, arranca un largo tramo de infinitas rectas sobre los campos navarros. Solo rompen la monotonía un par de cruces con carreteras secundarias.

 

Los Arcos - Logroño (28 Km)

Despedimos a Navarra y entramos en La Rioja, esta etapa se diferencia en tres tramos bien diferenciados: De Los Arcos a Torres del Río, por cómodas pistas de tierra; de Torres del Río a Viana, de orografía más abrupta, con alguna bajada pronunciada, el camino se complica y, por último, de Viana a Logroño, por pistas y carriles peatonales a través de zonas industriales. Logroño es la capital y primera ciudad del camino de La Rioja

Caminamos a orilla del río Odrón, salimos de Los Arcos a través de una pista de gravilla con tendencia a subir se deja atrás la capilla de San Lázaro, pronto la pista se ensancha y la grava da paso a la tierra, en una pista que, paralela a la carretera comarcal, conducirá al peregrino derecho hasta las inmediaciones de Sansol. Entre medias, olivos y campos de labor, se cruza la carretera y una flecha amarilla desvía al peregrino hacia la izquierda por un tobogán empedrado. Bajo túnel, sobre puente, y una fuente ofrece un trago al peregrino a las puertas de Torres del Río. Salimos de Torres del Río y el trayecto hasta Viana es incómodo, el firme va cambiando, no son muchos kilómetros, pero la orografía de la zona obliga a enfrentarse a un tortuoso sube y baja agotador, seguimos caminando por un camino no en  muy bien estado a la par de la carretera, así llegamos a Viana. Desde Viana hasta Logroño es un cómodo paseo con terreno a favor. El descenso arranca desde la misma Viana, emplazada en lo alto de un monte, a través de unas pistas algo descuidadas, se pasa por delante de una ermita con zona de merendero. Se pasa por un breve paseo arbolado, con terreno a favor, hasta la llegada a una zona industrial, que marca la frontera entre Navarra y la comunidad autónoma de La Rioja. Tras volver a salvar la carretera, esta vez por debajo, un camino cómodo nos lleva hasta la entrada a Logroño, capital a la que accedemos a través de un parque. Cruzamos el Ebro por el puente de piedra (de 1884, pero construido sobre reformas del primitivo levantado en el siglo XI por Santo Domingo de la Calzada y San Juan de Ortega), Logroño es una magnífica oportunidad para reencontrarse con los atractivos de las grandes capitales históricas: patrimonio, gastronomía o la oportunidad de reponer equipamiento añaden atractivo al fin de etapa.

 

 

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